El colesterol no es malo, las estatinas sí

El colesterol no es malo, las estatinas sí

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A lo largo de los últimos treinta años reducir el colesterol a cualquier precio ha sido una de las obsesiones más constantes de la práctica médica.

El mensaje ha entrado en la sociedad y ha convertido al colesterol en la bestia negra de millones de personas.

La indus­tria farmacéutica no es inocente, se han creado muchísimos intereses económicos y nadie quiere perderlos. Se continúan propagando falacias que los nuevos estudios sobre el tema desmienten.

Se calcula que cerca de 7 millones de personas en España reciben actualmente tratamiento con medicamen­tos contra él, las llamadas “estatinas”. Una exageración que va contra la lógica científica y médica. Estamos hablando de más de 200 millones de personas en todo el mundo. No es de sorprender que las estatinas sean los medicamentos que han generado los beneficios más elevados de todos los tiempos.

La mayoría de los estudios clínicos sobre los efectos secundarios de las estatinas han estado guardados ocultos en los archivos de las grandes farmaceúticas. Ahora con la obligación de publicarlos nos damos cuenta de por qué no salían a la luz.

Las estatinas están interfiriendo en muchos procesos vitales y provocando efectos secundarios importantes que afectan al corazón, los músculos, el cerebro, el hígado, la sexualidad o la diabetes entre otros.

¿Qué es el colesterol?

 Es una molécula indispensable para la vida. Está presente en todas las membranas de nuestras células y desempeña un papel fundamental en su estabilidad y en su fluidez facilitando el paso de los nutrientes y favoreciendo el anclaje a las proteínas.

Se ha demostrado que si disminuimos el colesterol los receptores de insulina disminuyen, lo que conduce a la prediabetes y luego a la diabetes, que se sabe que provoca riesgo cardiovascular, envejecimiento acelerado, inmunodepresión e incluso cáncer.

También los receptores de los neurotransmisores del cerebro pueden ver disminuida su actividad y provocarnos pérdidas de memoria y atención. Se pueden ver afectadas las defensas, las hormonas o la eliminación de desechos…

Pero es que además el colesterol es una molécula fundamental en la formación de otras de vital importancia:

1.- En el precursor de la vitamina D cuya falta trae riesgo de inflamación vascular, infarto, diabetes, esclerosis múltiple, cáncer…

2.- En la coenzima Q10 fundamental en la producción de ATP la molécula energética principal que necesitan todas nuestras células. Esta coenzima es un poderoso antioxidante y su disminución  acorta la longevidad. Si la energía es la base de cualquier función vital por qué vamos a tomar supresores de su formación.

3.- En el DHEA precursor de las hormonas sexuales, ésta disminuye con la edad pero los hipolipemiantes (estatinas) acentúan esta disminución.

4,5,6… En el…

Hay muchos más datos en contra de las estatinas que podrán ir otro día, pero ya sólo éstos son tan apabullantes que mejor deberíamos pensar en dejarlas.

Un capítulo aparte merece el tema de los infartos, pero de ninguna manera se puede considerar al colesterol como el mayor culpable de ellos. Eso es una simplificación absurda, porque hay muchísimos más factores a tener en cuenta, a la cabeza de los cuales está la Hipertensión Arterial, el Tabaquismo, el Sedentarismo, el Sobrepeso, la Diabetes o los déficits de Omega 3, antioxidantes, magnesio, vitaminas…

Un engrosamiento simple de las paredes arteriales no es capaz de provocar un infarto ni un ictus. Para esto hace falta que se añada un tapón plaquetario, o un espasmo intenso o ambos a la vez, pero ninguno de estos dos casos tiene nada que ver con el colesterol.

Continuará…


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